Maryluz González-L.

Una Familia Fácil de Encontrar y Difícil de Olvidar
Pastora Maryluz González

En uno de los países que comprenden el pulmón de América del Sur, Colombia, nace la que llegaría a ser en su tierra natal la primera voz femenina mas joven del ámbito Cristiano en lanzar grabaciones a nivel profesional de mayor alcance en su nación.  Maryluz ha sido desde muy niña un instrumento en las manos de Dios cuyos talentos ha consagrado al servicio del Señor Jesucristo y desarrollado gran versatilidad para desplazarse en innumerables campos ministeriales con excelentes resultados.

Además de músico e intérprete, Maryluz es autora de canciones que también han sido grabadas por otros cantantes cristianos en diversos países.  A la edad de 17 años empezó a predicar y rápidamente se convirtió en una de las oradoras de su edad más invitadas para ministrar en convenciones, congresos, festivales, y campañas alrededor de Latinoamérica y el Caribe.  Formó parte del ministerio evangelístico que eficazmente dirigieron sus padres, el Rev. Félix E. González-B. y Leonor González-L, y fué así como en compañía de sus hermanos y su hermana Elizabeth, integraron el “Conjunto Visión” con el cual recorrieron varios países ministrando a Dios con su música y alabanza en tanto que su padre compartía la predicación del Evangelio.

En medio de sus numerosos compromisos ministeriales desde que era adolescente, se propuso que su preparación académica no sería puesta en el olvido aunque en ocasiones tuvo que verse suspendida por las demandas del trabajo.  Sin embargo, a pesar de los semestres que tuvo que alternar sus estudios con sus demás compromisos, terminó eficazmente su licenciatura con honores y junto a diversas habilidades con las que ha sido dotada por Dios, continúa dedicada a ejercer en todo tiempo la obra para la cual ha sido llamada por el Señor Jesucristo.

Dios le ha concedido grabar 6 volúmenes hasta ahora, ser evangelista por varios años, trabajar en la plantación y fortalecimiento de iglesias tanto en varios países como en otros estados de la unión americana, incursionar por años en el ministerio radial, fungir como asesora y/o consultora de documentación legal para varias entidades primordialmente cristianas, ejercer magisterio en escuela privada del area metropolitana de D.C., es miembro de la American Association of Christian Counselors entre otros, y por causa de su margen académico fue seleccionada por su Alma Mater para ingresar a la sociedad de Who’s Who Among Students in American Universities & Colleges, The National Dean’s List, y The United States Achievement Academy-Collegiate Vol XII.

Después de ser miembro por varios años del cuerpo pastoral de la iglesia que fundó su padre en el área metropolitana, Maryluz comprendió que Dios la movía fuera de ese entorno para establecer la obra que actualmente se encuentra pastoreando en Gaithersburg, Maryland.

Al preguntarle cuál es su mayor anhelo y pasión, su respuesta es: “que todo individuo que Dios permita que cruce por mi camino sea impactado con el evangelio y la vivencia del Señor Jesús, que la vida de Cristo fluya de tal manera a través de la mía que la eternidad de quienes se encuentren en mi caminar sufra un giro de muerte y condenación a vida abundante y vida eterna, que pueda presentarle a Jesús con tal unción al perdido que no le quede escapatoria mas que recibirle como el Señor de su ser, que nunca pierda mi sensibilidad por los no alcanzados en todo el mundo, que un día en la presencia de mi dulce Jesús pueda regocijarme de ver que en la multitud compuesta por toda tribu, nación, pueblo y lengua hay una contribución que yo hice mientras estaba en la tierra”…esa es parte de mi mayor pasión!”

Como su pasión es que Cristo sea conocido y exaltado hasta lo sumo, Maryluz ha resuelto que todo el que adquiera su cd “Cristo es la Luz” reciba una copia extra sin costo alguno con el propósito de regalárselo a alguien que no conoce de Jesús ó se encuentra apartado de El.   “Porque de El, y por El, y para El, son todas las cosas.  A El sea la gloria por los siglos.  Amen.” (Romanos 11:36)